FELIZ DIA DEL PADRE
En la ciudad de Jaén, allá donde el calor de Cajamarca no solo entibia la piel sino que evapora la frontera entre lo vivo y lo eterno, las noches huelen a café tostado y a misterio. Para el mundo exterior, el de los periódicos impresos y los discursos de plaza, Napo era la viva imagen de la sobriedad: el hombre de traje impecable, de ceño fruncido por el peso de los compromisos políticos y las promesas por cumplir. Pero los que de verdad supieron descifrarlo sabían que esa formalidad era solo un ropaje prestado para el día.



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