En las alturas de Pariahuanca, donde el viento suele contar secretos a los Apus, se dice que el tiempo se detuvo un instante. No fue el frío lo que erizó la piel de los comuneros, sino el eco de un nombre que ya no camina sobre la tierra, sino que se ha filtrado en sus raíces: Luis Romero Inocente.
Luis no fue solo un hombre de leyes y política; fue el muchacho que desafió al destino al convertirse en el alcalde más joven, como si hubiera descubierto el truco de estirar las horas para que la justicia social alcanzara a todos. Dicen que, en sus reuniones, las palabras de libertad que pronunciaba se transformaban en "pichuchancas", aves típicas de los andes, que revoloteaban sobre las manos de los trabajadores, dándoles la fuerza necesaria para seguir labrando el futuro.
El Partido de los Trabajadores y Emprendedores (PTE) hoy no solo despide a un dirigente; despide a un hermano cuyo corazón latía al ritmo del pueblo. Su partida deja un vacío, ahora como candidato al Senado Nacional, pero su puesto será cubierto manteniendo su espíritu combativo y humildad. Cuentan que los campos de Huancayo se ven mojados por los cielos andinos que lloran su partida.
Luis Romero no se ha ido; simplemente ha decidido mudarse a la memoria colectiva, donde los hombres consecuentes se vuelven inmortales. Se dice que, si uno escucha con atención el murmullo del río en Pariahuanca, todavía se oye su voz firme, recordándonos que la juventud es un fuego que puede iluminar el camino de toda una nación.
¡Honor y gloria! Que la tierra le sea leve y que su espíritu siga marchando, presente, en cada lucha que florezca en el corazón del pueblo.
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Comentarios
Nuestro más sentido pésame a los familiares. Q.E.P.D. Luis Alberto.
Agradecemos al PTE por la nota póstuma y al candidato Napoleón Becerra por su visita física.