VOLVER AL FUTURO

Publicado el 14 de enero de 2026, 11:10

El polvo del camino se levanta en un Cusco turístico donde los trenes de lujo avanzan como caravanas doradas para visitantes extranjeros, pero igual chocan, colisionan y qué desgracia, los rescatistas hacen su agosto conduciéndolos a clínicas privadas para terminar de arruinarles el viaje. Sin embargo, al girar la cámara hacia Lima, el panorama no deja de ser brutal: vagones oxidados, trenes chatarras abandonados en pleno corazón de la capital, testigos mudos de una administración edil que sueña con Palacio de Gobierno mientras deja la ciudad en ruinas.

En medio de este escenario aparece Napoleón Becerra García, el viajero del tiempo, con el Partido de los Trabajadores y Emprendedores, PTE-PERU. Su silueta recuerda a los forasteros del viejo oeste, pero su mirada es la de quien ha recorrido siglos de historia y sabe que el país no puede seguir atrapado en promesas vacías. Con paso firme, se enfrenta a los charlatanes de la política, mostrando que la experiencia es la verdadera pólvora que dispara cambios.

El western peruano se convierte en metáfora: trenes de lujo para unos pocos, chatarras y colisiones para el pueblo. Y allí, el viajero del tiempo levanta su voz, recordando que el futuro no se conquista con discursos, sino con visión y experiencia.

Volver al Futuro (La saga continúa...)

Las luces de neón iluminan un Perú que debería estar ya en el futuro, pero que sigue atrapado en la mediocridad de gestiones improvisadas. En este reel, Napoleón Becerra García aparece como el viajero del tiempo que se atreve a regresar al presente para corregir el rumbo.

Su mensaje es claro: con las vastas riquezas minerales y naturales que posee el país, no deberíamos estar mendigando progreso, sino liderando la región. La cámara lo muestra atravesando túneles de tiempo, trayendo consigo la experiencia acumulada para dirigir los destinos del Perú en los próximos cinco años.

Mientras otros candidatos juegan con espejismos, Becerra García se atreve a volver al futuro que nos corresponde: un Perú moderno, justo y próspero. La sátira se convierte en crítica, y la crítica en esperanza: el viajero del tiempo no viene a prometer, viene a recordar que el futuro ya estaba aquí, solo faltaba alguien con la experiencia para alcanzarlo.

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